La máquina de escribir según Elizabeth Smart

La máquina de escribir perforaba nuestros juegos más inofensivos, y cavó el pozo que por poco nos destroza, igual que me destrozó las uñas. Ahora comprendo lo incompatible que resulta el amor con la oficina: comprendo por qué las secretarias, a pesar de su sentido práctico, no están nunca satisfechas. La máquina de escribir lo roe todo hasta los huesos, y los huesos nunca oyeron del deseo de poseer un salto de cama rosa y con volantes, ni tuvieron el reposo suficiente para tramar nuevas maneras de complacer cinco sentidos refinados. Ella taladra los nervios y se alía con los avaros. No es un instrumento del amor.

ELIZABETH SMART, En Grand Central Station me senté y lloré

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s